jueves, 27 de enero de 2011

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Las palabras que se esfuman de su boca

provocan un sentimiento salado a la deriva de mi cuerpo.

Aún no comprende que mis miradas le quieren decir algo,

que cuando poso mis manos sobre su pecho es para transmitirle lo que siento.

Aún no comprende mi felicidad cuando mis pasos suenan al compás de los suyos;

tampoco entiende la tristeza que siento cuando calla, y no me mira.

Todo es un extraño recuerdo para mi: y aún no lo entiende.

Todo me parece estrecho ahora, y me ahoga;

pero sé que el camino angosto es sólo para la fortaleza de mi alma:

Hay aún algo en mis lágrimas para ti: son esfuerzo; son de amor; son de sueños,

de ilusiones.

No te esfumes como vapor al viento, permanece en la copa de este árbol conmigo y miremos juntos al mundo.

No me preguntes ¿por qué te miró? si sabes que es por que te amo: porque soy feliz admirándote.

Como desde está copa admiró el mundo.

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