Cuando caigo en cuenta de lo que vengo a ser en este mundo inconcreto, vuelvo al paraíso de las irrealidades, como un cuerpo drogado en la plenura de un orgasmo, ninfa lujuriosa de senos pequeños y vagina estrecha; vuelvo en gota.
Estoy sudando en una cama con la sábana ahorcandome, la arranco de golpe, me levanto por un poco de agua y veo al gato sentadito al piso del sofá, me sigue con sus grandes ojos amarillos, se relame las patas ; vuelvo a la pesadilla, comienza el desfile de rostros de conocidos extraños, que me gritan, que se burlan, que vomitan sobre mí, veo como unos duendes pasan sus lenguas entre mis manos y pies hasta tenerme sujeta, mientras un gnomo anciano se postra sobre mi y baja entre mis piernas-esto es de locos- y deja descubierto mi monte de venus.
Veo a Dios caminar sobre vidrios pidiendo dinero en un crucero, mientras unas señoras gordas besan su frente, y le dejan una tanga maloliente en la mano, el la toma y se limpia el sudor de ls axilas-ya estoy suelta de los duendes- y camina por una callejuela llena de putas.
Vuelvo a mi sudor nocturno, volteo al lado izquierdo de mi cama y veo el reloj -3:20 am- para entonces comienza le revoloteo de las libélulas en mi río. Abrazo mi almohada y me acomodo de otra forma en la cama tratando de conciliar el sueño-por tercera vez el gato negro está frente a mí- escucho violines en sonoros movimientos y camino a la sala de donde proviene tan aturdida melodía, llego hasta un cuarto en color púrpura sola, no hay muebles ni violines, al fondo se ve un cuadro, y camino hasta ahí, para encontrarme con la desgarradora imagen de mi cuento triste, doy zancadas para alejarme de él, pero el piso se pone pegajoso y comienza a devorarme, soy digerida en un pastizal igualemente solitario, doy tres pasos y a mi planta una cantinucha con una puerta caída me espera; al entrar puedo oler las cenizas en el piso-algún cadáver pasó por aquí- pido un trago, el cantinero me dice que me sirva, me hace la recomendación de una botella en color marrón, diciéndome que es de lo mejor para lo ultimo y volver.
Tomo de la botella directamente, sin importarme las babas que en ella se añejaron, al primer trago pierdo al dependiente de aquel lugar, tengo un estado de muerte, la segundo trago, pierdo las piernas y entro a un estado lúgubre, al tercer trago desplomo mi cabeza en el piso y comienza la sangre a correr, veo pasar a aquel gato negro que me sigue, comienza a lamer mi sien y se mancha las patas de sangre-entro en estado de putrefacción- pierdo la conciencia.
Abro los ojos con pesadez y miro el reloj por segunda ocasión, anunciante de que la noche se ha perdido-6:05 am- dejo atrás la cama, mientras orino pasa por mis piernas el gatito negro, se tumba frente a mi y se lame las patas llenas de sangre.