
Con tanta duda acaecen mis ojos, pero mis ganas de salir a buscarte y decirte lo que provocas aún esas no acaecen, esas se alzan grandes frente a los recuerdos.Siento tanta impotencia de no poder hacer nada por tu voluntad, es que quisiera compartir un poco de la mía, ponerla en tus manos, para que no dejes ir lo que hay, lo que había, no sé si hay mentiras, pero yo no soy una, ni mis ilusiones, ni mis sueños, ni mis palabras ni mis actos; pero aún así no entiendes.
Sigues sin dejarte amar hoja de margarita,como asistir en un camino donde tienes tanto miedo, quiero ver tu coraje de guerrero, tus estelas de nuevo en mis ojos, tu canto en mi alma resonando fuerte.
A veces quiero pero no puedo, dejar tu recuerdo sólo en la almohada, pero abro los ojos y no estás a mi lado, y llego y la casa está sola y el dolor la tapiza, y el tapiz mío pueden ser lagrimas que quiero desaparecer con grandes tragos de café amargo, y con un guiño a la foto arrugada que tengo en la habitación. Mi cuerpo se quedó desnudo después de ti, y tampoco hay cobijo.
Y siguen estas ganas de escucharte, y la estúpida esperanza del saber, a veces me inunda la desesperación y no me puedo encontrar entre las paredes, te estoy extrañando como extrañan los que aman, en silencio, con sus recuerdos en el corazón, dejando caer lagrimitas que refresquen el aliento, pero sabiendo que cada paso será más difícil, y que ya no hay mas en ti para mi, pero tanto en mi que esparciré al cielo para que llegue a ti en trocitos de melodía cone l golpeteo de la lluvía nueva en tu ventana, de estrellas, de airesito fresco, de amor oculto en los colores del ocaso, que sólo pinte para ti, con estas ganas.