
Asolando con las manos llenas de polen
fragmentos de corazón.
Tanta duda que acaece en el pabellón por las noches
son espinitas que irrumpen en mis sueños.
Qué finura de hoja resbala por mis piernas,
Qué gotita la baña,
Espeso sentimiento de incertidumbre.
Las abejas hacen de mi un reino
y las flores siguen en mis manos.
Callado en su despertar forjando recuerdos
Triste hoja de margarita que no dejas asitir
tu maltrecho camino;
Tanta agua a aflorado de mis ojos
sólo para verte partir,
que rama tan querida he de perpetuar
sin hojitas blancas en su cúspide.
Atardece y la abejas se han dispersado
puedo pararme a caminar,
y limpiarme el polen, que ha dejado
mi deshojar de margaritas.
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